El tiempo es un concepto abstracto y complejo pero muy importante pues marca todos nuestros ritmos: las horas, la noche y el día, los días de la semana, los meses, las estaciones, los años… marcan nuestra actividad diaria.
Entender el paso del tiempo es importante para que nuestros hijos puedan entender mejor el mundo que les rodea, pero todos sabemos que los niños viven anclados en el presente. Un niño pequeño no entiende de pasado o futuro y necesita unos pocos años para empezar a comprender el significado de: “la semana pasada fuimos al cine”, “en verano iremos de vacaciones” o “mañana iremos al parque”.
Por un lado, me parece una maravilla que vivan en el presente y no puedo dejar de escribir que muchos adultos deberíamos recuperar al menos parte de esta capacidad, pues reduciría considerablemente nuestros niveles de estrés, pero por otro lado, nos encontramos con que nuestros hijos viven unas vidas muy activas: colegios, extraescolares, fines de semana de excursiones y actividades varias… hacen que a menudo sus vidas sean poco predecibles o consistentes y esto puede provocar que sus niveles de estrés aumenten demasiado.
Muchas veces, como padres y madres nos damos cuenta de que la falta de consistencia y predecibilidad no les gusta a nuestros hijos y, consciente o inconscientemente, optamos acertadamente por hacer, antes de ir a dormir, pequeñas revisiones del día o introducimos lo que haremos el día siguiente para que puedan ir interiorizándolo. Algo nos dice que si le decimos a nuestro hijo pequeño “la semana que viene iremos al dentista” no le va a ser de gran ayuda mientras que si hablamos de ello con calma el día antes, iremos todos más tranquilos y contentos.

Llega un momento en que saber de antemano lo que va a pasar aporta paz y tranquilidad a nuestros hijos pero aún no dominan muy bien los conceptos relativos al tiempo. Es en este punto (que dura unos pocos años) es cuando un calendario lineal les puede ser de gran ayuda.

El calendario lineal es una representación visual de un año. Es muy largo,  pues un año es muy largo, y permite acercar los conceptos de día, semana, mes, estación, año… En mi imprimible gratuito he querido unir conceptos tanto de pedagogía Waldorf como de Montessori pues siento que muchas cosas no son excluyentes sino que se complementan.
Mide aprox. 3,4m pero pensad que podéis colocarlo también en una esquina, al ser de papel lo podéis doblar sin miedo. Nosotros tenemos dos calendarios, uno en el comedor y otro en la habitación de jugar. El segundo ocupa dos esquinas 😉

El funcionamiento del calendario lineal es simple:

  • Cada mañana movemos la pinza/clip/marcador a la casilla del día
  • Marcamos los días especiales, ya sea escribiendo en ellos, colgando una etiqueta con dibujos que lo representen, una pinza…
  • Nosotros marcamos los eventos que se repiten (actividades extraescolares) con etiquetas que vamos moviendo. Así, después de la clase de teatro, moverán la etiqueta de teatro 7 días (una semana) hasta la siguiente clase
  • En la parte superior podemos colgar las tarjetas de las estaciones
  • Lo podemos usar como pequeño diario, en la parte superior podemos ir pegando fotos de cada una de las estaciones, tesoros que hayan encontrado en sus escapadas a la naturaleza o recuerdos importantes
  • Si queréis, podéis hacer pequeñas pegatinas con los días de la semana y el niño puede ir pegando la etiqueta del día de la semana que corresponda
  • Al llegar al final del año, podemos despegarlo y formar un círculo con el, para que el niño entienda que el año ha acabado y volvemos al “principio”. Los años se preceden, después del invierno llega la primavera.

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Aprender el paso del tiempo se podría considerar una introducción a lo que María Montessori llama Educación Cósmica. La educación Cósmica no es más que el programa que ideó para los alumnos de primaria (de 6 a 12 años), que se centra en el conocimiento y entendimiento del mundo. El adjetivo “Cósmico” hace referencia a lo que hoy diríamos una educación integral (global), que va más allá del aprendizaje memorístico. Pues bien, para que el niño pueda adentrarse en el aprendizaje de la historia de la vida, del mundo, del hombre… hace falta que entienda primero el paso del tiempo.
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Aunque el calendario lineal impreso no es un material manipulativo como tal, sí nos permite hacer acciones que ayudan a integrar los conceptos. Desde que lo tenemos colgado en casa, mis hijos han recurrido a el varias veces al día: para contar cuanto falta para el cumpleaños de tal o de cual, cuanto falta para que vengan los abuelos a visitarnos, para la siguiente clase de danza… El paso del tiempo tiene ahora mucho más sentido para ellos. Los más pequeños aún no tienen muy claros los días de la semana pero sí son capaces de contar que faltan 3 días para ir al teatro y darse cuenta que cada día se van acercando más.

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Cadena Anual. Foto de De mi Casa al Mundo, dónde tenéis más info

También podemos combinar el calendario anual con un material manipulativo como la cadena anual, dónde representamos cada día del año con una bolita.

La cadena anual se puede tener montada pero en principio, se va montando día a día: cada mañana se añade la bolita del día por lo que permite vivenciar e interiorizar muy bien el paso del tiempo. A no ser que tengamos todo el año montado de antemano, no permite contar cuanto falta hasta el día X. Por eso pienso que el calendario lineal y la cadena anual son dos materiales que se complementan muy bien.

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Imagen de Jugar i Jugar


 
Para el calendario, he adoptado los colores que representan cada uno de los meses en pedagogía Waldorf (que están a su vez muy ligados con las estaciones). Son los mismos colores que se usan en la cadena anual y en otros tipos de materiales.
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El paso de las estaciones es uno de los primeros conceptos que se introducen en las escuelas, no en vano nuestro cuerpo no se siente igual en invierno que en verano. Los ritmos estacionales tienen un gran efecto sobre nosotros, tanto desde el punto de vista físico como psicológico. En invierno, con frío y pocas horas de sol (hablo del hemisferio Norte), nuestra tendencia natural nos lleva al recogimiento, a los movimientos lentos. El verano, con sus días inacabables, invita a la actividad. Sentir el paso de las estaciones es una buena forma de conectar con nosotros mismos y nuestro entorno y ayuda tanto a adultos como a pequeños. El calendario nos permite documentar el paso de las estaciones pues de puede usar como pequeño diario, únicamente tenéis que ir añadiendo recuerdos (fotos, objetos) en la parte superior.
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Los días de la semana están representados también por un color, estos vienen de antiguo y, en muchas culturas, no se asocian únicamente a un color sino también a un planeta, un olor, un tipo de grano… Waldorf da mucha importancia a los ritmos y no son pocos los que usan el color distintivo de cada día a la hora de vestir a sus hijos o los que preparan los menús semanales teniendo en consideración qué tipo de grano corresponde a cada día. Otro día os hablaré de mi punto de vista sobre los ritmos – hoy os dejo la rueda de los días de la semana para completar vuestro calendario.

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